jueves, 26 de agosto de 2010

Aprender a decir no...


¿No te ha pasado alguna vez que sientes que te has traicionado? Seguro que sí, a mi también.
A veces me doy cuenta que consiento en cosas que no quiero para mí sólo por agradar a la persona que quiero o de la cual su opinión me es importante.
Si pretendo el corazón de esa persona la cosa se vuelve aún más difícil porque de no consentir temo decepcionarla.
Pero… después de hacerlo ¿quién soy? Me refiero a que no me siento como yo, me siento como la estúpida que es capaz de perderse el respeto de sí misma por obtener algo a cambio…
-¡Pero es amor!- me dice mi conciencia.
Entonces pensándolo bien y siendo dura y frontal conmigo misma pienso…
- En ese momento soy igual a una puta, he consentido por obtener algo a cambio.
Odio pensar así, pero simbólicamente es justamente eso lo que soy en aquel momento: una puta. Así me siento. No importa si el valor de cambio sea dinero, amor, comprensión. Me he traicionado y no me reconozco.
A veces quisiera tener el valor de decir: NO, dame tiempo ó, NO, yo no pienso así. Ponerme firme en mis pensamientos o ideales.
Pienso que el placer no puede ser lo más importante en mi vida, porque después del éxtasis estoy conmigo de nuevo y llego hasta a odiarme por ser tan débil.
A veces quisiera desaparecer del mundo cuando descubro que esa persona no era como yo creí, y que si me hubiera puesto firme no me hubiese esperado y que por lo tanto no merece mi amor o mi cuerpo, ya que no es capaz de comprenderme y quererme por lo que y no por cómo soy o lo que doy.
¿Será que alguna vez me perdonaré todas las veces que me he traicionado? Creo que en el fondo sigo siendo la niña ingenua que solo desea amor y que quiere ser feliz y hacer feliz a alguien.
Me gustaría que esa persona apareciera, me respetara y me amara en serio sin esperar mi pleitesía ni mi cuerpo sino a mí.
A esa persona le daría todo lo que he escondido tan dentro de mí todo aquello que con solo su ayuda lograría subir a superficie.
Necesito volver a respetarme, alejarme de los que no me respetan, sería el principio. Aunque tenga que resignar lo que creo que me hace bien.
¿Nos les pasó que a veces hay cosas que nos parecen realmente grandiosas y luego nos hacen sufrir? A mi sí.
Eso es lo que debo hacer, debo aprender a respetarme a mí misma, de lo contrario, quizás tenga en mis narices a la persona adecuada y no la recozca.

Maia Caparrós

espero que les guste esta nueva entrada, me pareció muy interesante esto que escribió Maia, si bien quizas es un poco exagerado, las mujeres necesitamos aprender a decir no!!!!. Espero que les sirva